Río Grande vivió cuatro días a puro arte y movimiento con una nueva edición de El Arte del Movimiento, que reunió a más de 2.600 bailarines en escena y convocó a cientos de familias en el Polideportivo Carlos Margalot. A través de cinco funciones, incluida una doble jornada el domingo, el encuentro se consolidó como un espacio de expresión, intercambio y celebración de la danza.
Durante las presentaciones, el público pudo disfrutar de una amplia variedad de géneros y estilos, con coreografías que reflejaron el esfuerzo, la creatividad y la dedicación de bailarinas y bailarines de distintas edades y trayectorias. Cada puesta en escena fue una muestra del trabajo sostenido que realizan las instituciones y los docentes a lo largo del año para acompañar la formación artística.
Uno de los momentos destacados de la programación tuvo lugar en la apertura de cada jornada, cuando profesores y estudiantes presentaron una propuesta inspirada en Alicia en el país de las maravillas. En el marco de los 25 años del Centro Cultural Alem, la puesta combinó imaginación, expresión corporal y despliegue escénico, aportando una identidad propia al inicio de cada función.

La respuesta del público fue otro de los aspectos centrales del encuentro. Con las tribunas colmadas en cada presentación, los aplausos y el entusiasmo de las familias acompañaron a los artistas sobre el escenario y generaron un clima de celebración compartida.
Asimismo, docentes y referentes de las distintas instituciones destacaron el trabajo organizativo y las condiciones brindadas para el desarrollo de las funciones, que permitieron a los participantes presentar las coreografías preparadas durante meses de ensayo y formación.
Más allá de la cantidad de artistas convocados, El Arte del Movimiento puso en valor el papel de la danza como herramienta de expresión, aprendizaje y construcción de vínculos comunitarios. La participación de distintas generaciones y la convivencia de múltiples disciplinas artísticas reflejaron la vitalidad de la escena cultural de Río Grande.
Con una convocatoria que crece edición tras edición, el encuentro reafirma su lugar en la agenda cultural de la ciudad y destaca el compromiso de bailarines, docentes, coreógrafos, instituciones y familias que hacen de la danza una experiencia c




